Portada: Raven's Ridge: Misa de ceniza - Crónicas de Raven's Ridge #2
Crónicas de Raven's Ridge #2

Raven's Ridge: Misa de ceniza

«La misericordia ha muerto. Ahora solo queda sobrevivir.»

Dark Romance Techno-Thriller MM Misterio Protagonista Trans
⚠️ Advertencias de contenido: Relación entre hombre transgénero y hombre cisgénero. Temas sensibles, violencia gráfica, lenguaje vulgar, escenas sexuales explícitas.
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Sinopsis

La misericordia ha muerto. Ahora solo queda sobrevivir.

Killian y Drake creían haber ganado tiempo, pero el asesino de Raven's Ridge apenas estaba empezando a jugar. La calma se rompe cuando una amenaza se infiltra en la vida de Cassidy, la hermana de Killian, arrastrándola hacia el mismo bosque maldito que reclamó a las víctimas anteriores.

Ya no se trata solo de limpiar un nombre. Con un embarazo de alto riesgo que amenaza la vida de Drake y el FBI cerrando el cerco sobre su identidad como Phantom, el tiempo se agota. Las máscaras de los amigos comienzan a caer, revelando que el monstruo que buscan no es una leyenda fantasmagórica, sino alguien de carne y hueso que ha estado observándolos todo el tiempo.

Atrapado entre la lealtad y una traición impensable, Drake deberá elegir entre salvar al hombre que ama o a la única familia que le queda.

La verdad se esconde en el Santuario de la Misericordia Eterna, y esta vez, el sacrificio exigido será personal.

Nota: Esta es la conclusión de la bilogía «Crónicas de Raven's Ridge». Se recomienda leer el primer tomo antes de continuar.

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Prólogo

El aire olía a pino. Killian se ajustó la mochila al hombro mientras sentía el aleteo constante de Cassidy a su lado. Ella gritaba, señalaba con sus dedos manchados de purpurina cada rincón de aquel parque convertido en un reino de leyenda, y él, por una vez, no sentía que se ahogaba bajo el peso del mundo. Sin darse cuenta, también sonrió al verla correr hacia una de las mesas de artesanía y pegar el rostro a una diadema de cuernos con pequeños cráneos.

—¿Me las compras, Ka? Porfa, porfa, porfa, ¿síííí?

Killian se sacó la cartera del bolsillo y revisó el contenido. Aún podía permitirse unos cuantos gastos y tendría el dinero suficiente hasta su próxima paga. Compraría sopa enlatada y fideos instantáneos; un poco de carne para Cassidy, sus golosinas y… Exhaló con pesadez, viéndose en aquellos ojos enormes. Ella esperaba una respuesta, con ese brillo de ilusión que no le había visto en quién sabe cuánto tiempo.

Killian se humedeció los labios, asintió y se rindió a su voluntad. ¿No había sido así desde que la vio la primera vez? Cuando la madre de ambos volvió del hospital, con esa cosita chillona envuelta en mantas. Una mirada le bastó para saber que la adoraría para siempre.

Por lo tanto, se acercó a la mesa y pagó por la diadema. Cassidy no esperó ni dos segundos para ponérsela y bailar a su alrededor, cantando una canción inventada que no tenía ningún sentido. El tintineo de las campanillas en los árboles se mezclaba con su risa aguda; Killian deseó poder embotellar y guardar el sonido para siempre, poder usarlo los días oscuros.

Bajó la mano y la hundió en el cabello oscuro de Cassidy; las hebras se sintieron suaves entre sus dedos. Ella alzó la cabeza y le enseñó una de sus sonrisas enormes, felices, a la que le faltaban dos dientes. Los frontales. Eran de leche, pero los había perdido en su última pelea escolar la semana anterior.

Esa tarde había llegado a casa despeinada y cubierta de lodo, con una citación de la directora en la mano. Killian no le hizo ninguna pregunta; se inclinó, la besó en la frente y la llevó a darse una baño en la tina. No era una tina, en realidad; solo un balde lo bastante amplio para que ella cupiera. Mientras le lavaba el cabello, Cassidy le contó con la voz rota por qué se había peleado en esa ocasión. No había sido por la ausencia de sus padres ni por el propio Killian; Cassidy Liesel Graves había atacado a tres de sus compañeros porque la llamaron «pobre». En especial «tan pobre que no podía ir a la feria». Antes se habían reído de ella, de su ropa, de sus zapatos multicolor, de sus gustos «asquerosos»; sin embargo, el límite fue una simple feria.

Killian sabía, por supuesto, que había mucho más tras aquel arrebato. Así que, con una sonrisa serena, le pellizcó las mejillas, prometiéndole que la llevaría a un lugar mágico, donde ser «extraño» significara ser especial. Y aquella mañana, al llegar al Festival de Arte Feérico de Asheville, tuvo el presentimiento de que sería el primero de muchos. Había creado un monstruo de purpurina que llevaba una diadema con cuernos y cráneos, y unas alas de organza que le irritaban la piel. Aun así, sonrió con el deseo de que aquel momento se repitiera.

Cassidy tiró de su brazo y señaló hacia una chica vestida de sirena. O al menos, lo que Killian asociaba con una sirena. Pero su hermana no se fijaba en el traje, sino en lo que ella sostenía en las manos: una cámara.

—¿Nos tomamos una foto, Ka? Porfa, porfa, porfa, ¿síííí?

Él sintió, de nuevo rendido ante ella. Se subió a Cassidy en los hombros y la llevó a inmortalizar aquel recuerdo.

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El fantasma de Dawn's Cradle

Drake Holloway / Phantom - Personaje de Crónicas de Raven's Ridge
Nombre Drake Holloway (alias: Phantom)
Rol Hacker fugitivo / Vigilante
Edad 30 años
Identidad Hombre transgénero
Habilidades Ciberseguridad, infiltración, NΩIR
Vínculo Obsesión protectora con Killian

Drake Holloway no recuerda nada antes de los diez años. Ese vacío lo persigue como una sombra, y quizás por eso eligió llamarse Phantom.


Drake nació en Dawn's Cradle, un pueblo pequeño y aislado en los Apalaches. Su infancia es un rompecabezas incompleto: no tiene recuerdos antes de los diez años, como si alguien hubiera borrado las primeras páginas de su vida. Ese vacío lo convirtió en un hombre que necesita controlarlo todo, porque perder el control significa volver a ser ese niño impotente.

La primera persona que lo reconoció en su identidad fue Ainsley MacAllister, una pequeña que llegó al mismo orfanato y a la que acogió como su hermana. Ella lo llamó Drake, lo vio como él mismo, y esa validación se convirtió en un ancla. Desde entonces, su lealtad hacia Ainsley es absoluta. Pero la vida le enseñó pronto que el amor también puede doler: una adopción traumática, una madre abusiva, y la culpa de encontrarla muerta lo dejaron marcado con cicatrices físicas y emocionales.

Drake es serio, callado, obsesivo y metódico. Neurodivergente dentro del espectro autista, le cuesta comprender emociones ajenas, sarcasmos y dobles sentidos, por lo que compensa imitando. Muchos lo describían de niño como un «robot». Sin embargo, cuando siente conexión genuina, puede abrirse y mostrar un lado inesperadamente coqueto.

Su dureza es una coraza; debajo hay un niño que nunca fue cuidado. Su manipulación no nace de maldad pura, sino del miedo a perder lo poco que tiene.

El dueño de la noche en KaЯon

Killian Graves - Personaje de Crónicas de Raven's Ridge
Nombre Killian Graves
Rol Dueño de KaЯon / Sospechoso
Edad 27 años
Identidad Hombre cisgénero
Habilidades Carisma, supervivencia, intuición
Vínculo Dependencia emocional de Drake

Entre excesos y sarcasmos, Killian Graves aprendió a sobrevivir en un mundo que lo dejó atrás. En Raven's Ridge, su rebeldía esconde un corazón marcado por cicatrices invisibles.


Killian nació en Raven's Ridge, un pueblo pequeño en las Montañas Blue Ridge. Desde niño conoció el abandono: un padre que lo rechazó físicamente, una madre que lo dejó por otro hombre, abuelos que le cerraron la puerta. Esa herida lo acompañó siempre, tan profunda que lo llevó a intentar quitarse la vida en la infancia. Sobrevivir lo convirtió en alguien que se aferra con uñas y dientes a lo que ama.

Su hermana menor, Cassidy, se convirtió en su razón de existir. Criarla solo le dio propósito, y protegerla se volvió su salvación. Con el tiempo, Killian levantó su propio refugio: el club alternativo KaЯon, un espacio gótico donde la oscuridad se mezcla con la sensualidad y lo prohibido.

Killian se muestra desafiante, rebelde y sarcástico. Prefiere herir primero antes de ser herido. Pero bajo esa fachada hay un hombre introspectivo, sentimental y sediento de un amor del que huye. Su hipervigilancia emocional lo hace medir constantemente si lo van a dejar, si lo van a traicionar.

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