Portada: Eso que llamamos casualidades

Eso que llamamos casualidades

«A veces el destino nos empuja al fondo del océano, sin salvavidas, para enseñarnos a nadar.»

Contemporáneo Drama Familiar Romance Superación Personal
⚠️ Advertencias de contenido: Temas sensibles como abandono infantil y superación de adicciones.
Leer en Kindle Unlimited 📖

También disponible en formato digital y papel.

Sinopsis

Adrián Ramírez no cree en las casualidades. Con su mundo derrumbándose, rentas atrasadas y un corazón roto debido a su última relación fallida, piensa que alguna fuerza superior está en su contra. Sin embargo, la tarde en la que se encuentra con un bebé tirado en el basurero, Adrián se da cuenta de que la vida es mucho más que un juego de dados.

A veces el destino nos empuja al fondo del océano, sin salvavidas, para enseñarnos a nadar.

Leer extracto gratuito

Capítulo 1

Llegué a la calle y me di la libertad de respirar. Mala idea. El delicioso aroma de la comida caliente hizo doler mi estómago. Oh, genial. Simplemente maravilloso. Ignorándolo, fui hacia uno de los banquillos de concreto de la plaza y me senté frente a un par de niños horribles que jugaban. No niños de verdad: esculturas horrorosas que seguro causaban pesadillas.

Gemí.

«No llores... No llores... No llores...». No lo hice.

Qué hombre tan fuerte era.

Sí, ya sé. ¿Cómo se convirtió el Dani Filth de Latinoamérica en un casi indigente? Buena pregunta. He aquí la respuesta: drogas. Y una buena cuota de alcohol. Eso, además de mi exmujer, que me dejó en la ruina. En todos los sentidos.

Todo empezó tres años atrás, más o menos, cuando los chicos de Asesino Nocturno, la banda de black metal sinfónico que inicié en la adolescencia, me echaron sin explicaciones. Oh, está bien, miento: sí la tenían. Estaba arruinándolos con mis constantes recaídas y escándalos. Así que, tan simple como eso, buscaron un nuevo baterista y se olvidaron de mí. Meses después, la banda se desintegró y cada uno tomó su propio camino. Les estaba yendo bien a todos, excepto a mí.

Nadie quería tener que lidiar conmigo. Yo era la mierda indeseable que les asqueaba pisar. Por lo que estaba solo, buscando una salida. Fallando vez tras vez, justo como hoy.

Ah, dulce tormento. Me hacía feliz.

No podía desanimarme. Hallaría algo, cualquier cosa. Lo-que-fuera. Volví a considerar prostituirme. Aún estaba en forma. Gracias a Dios por eso, no me había puesto delgado como un alfiler. Aunque, de seguir así, lo estaría en un par de meses. Y realmente necesitaba comer. También drogarme. Y café. Y beber alcohol... Ah, bien, lo admito: necesitaba un montón de cosas. No todas esenciales como el alimento, sin embargo.

Pero ahora, solo quería desahogarme. Usualmente lo hacía con mi mujer; pero la muy perra me abandonó por un niño millonario cara-de-mujercita-voz-de-pito. Por lo que estaba solo. Olvida a mi familia: mi madre era una bruja incluso peor que la Madrastra Malvada, mi hermanita era un caso perdido —como yo— y mi hermano... Ni hablar. Éramos enemigos.

Con un suspiro, me levanté y comencé a caminar sin rumbo. No tenía que volver temprano a mi miserable apartamento, así que era libre. Llegué a un basurero, detrás de un edificio comercial. No sé qué era, realmente; no me fijé, pasé de hacerlo. Y tampoco se trataba de un basurero en realidad: habían convertido la pobre esquina en uno. Sip, yo la entendía. De haber sido una persona, habríamos llorado juntos, reído, compartido nuestras penurias y etcétera.

Hermoso.

Un gato le maullaba a un perro que estaba ladrándole. Lo ignoré. ¿Has visto esas peleas? Sangrientas. No quería meterme en eso. No obstante, el gato continuó maullando-gimiendo-suplicando. Una cosa horrible. Y mi buen corazón sintió pena; me habría gustado que alguien se compadeciera de mí en lugar de darme una patada en el culo. No se trataba tanto de mi corazón amable, la verdad es que fue mi estómago. «En algunos países comen gatos», pensé. Y dado que la mayoría de las personas daban por sentado que eso era lo que yo hacía (ya sabes: adorador de Satán, que se baña con la sangre de recién nacidos, desflora vírgenes y, ¿cómo no?, come gatos negros a la luz de la luna), creí que sería una maravillosa idea intentarlo.

Coño, el hambre hace unas cosas terribles con tu cabeza.

Sin saber muy bien qué haría, me devolví hasta el cúmulo de basura. Encontré al perro acurrucado frente a una caja de cartón húmeda y unas ratas muertas. «¿Y el gato?». No iba a comérmelo, solo a darle una mordidita inocente. ¡Bah! Claro que no. La verdad es que pensé en adoptarlo para tener compañía. Yo estaba muy solo, al igual que él. Me acerqué al perro, que me gruñó. Golpeé el suelo con el zapato, espantándolo. El gatito volvió a hacer ese ruido estrangulado. Miré dentro de la caja. «Ay, coño». No había ningún gato. Permíteme repetirlo con el debido énfasis: noo-habíía-ningúún-gaato.

No-había-ningún-puto-gato.

No-había-ningún-maldito-malparido-gato.

Y sentí náuseas. La bilis me subió por la garganta, con su sabor de mierda y horriblemente agrio. Tragué, frotándome el rostro con la mano. ¿Quién en su sano juicio haría algo como esto? Alguien sin corazón, como mi exmujer, quizá. Lamiéndome los labios, que se me secaron de repente, respiré hondo.

Un nuevo gemido, porque ahora sabía lo que era.

Me incliné para sacarle de la basura y le sostuve en brazos. Envuelto en una delgadísima manta rosa, se encontraba un bebé. Una niña bellísima de piel morena, que me miró con esos enormes —de verdad enormes— ojos marrón oscuro, casi negros, y sollozó.

Estaba fría.

«Coño, pobrecita». Atrayéndola hacia mi pecho, la abracé para que entrara en calor. «¿Qué haré contigo?». No tenía una miserable idea; sin embargo, sabía lo que no iba a hacer: dejarla morir en ese lugar sucio y fétido. Entonces, con mis desordenados pensamientos aún más fuera de control, me dirigí a casa. Quizá sería fácil.

¿Qué tanto trabajo me podría dar un bebé?

💡 Este extracto representa aproximadamente el 10% del libro. Para continuar la historia, disponible en Amazon →

Contenido exclusivo

🔜 Disponible próximamente

Estamos reescribiendo Eso que llamamos casualidades para ofrecerte la mejor experiencia. Cuando la nueva versión esté lista, añadiremos aquí:

  • ✨ Ficha detallada de Adrián
  • 🎵 Playlist oficial de la historia
  • 🎁 Escena eliminada o POV alternativo

¿Quieres ser el primero en saber cuándo está listo? Únete al Círculo Oscuro.

← Ver todas mis obras