Portada: Autopista al infierno - De amor y otros males #1
De amor y otros males #1

Autopista al infierno

«La autopista al infierno está plagada de [no tan] buenas intenciones.»

Contemporáneo MM Romance Rockstar Romance Friends to Lovers Hispanic Romance
⚠️ Advertencias de contenido: Lenguaje vulgar, escenas sexuales explícitas, lenguaje venezolano.
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También disponible en formato digital y papel.

Sinopsis

Carlos Narváez lo abandonó todo para ir en busca de su sueño. Cuando el mundo se fue en su contra, diciéndole que no lo conseguiría, él se esforzó para demostrarles cuán equivocados estaban. Por lo que, junto a su mejor amigo, Alejandro, formó una pequeña agrupación en el garaje y peleó duro hasta convertirla en la mejor banda de rock de la década.

Las estrellas brillan finalmente y la gloria está al alcance de sus dedos.

Entonces Alejandro no solo le confiesa que es gay, sino sus verdaderos sentimientos y Carlos entra en crisis. Incluso si no se considera homofóbico —aunque, ¿no sería mejor si los raritos viven separados de los normales por un enorme muro?—, él no está dispuesto a soportar la porquería arcoíris sin importar de quién venga.

Pero cuando Alejandro decide ha tenido suficiente y renuncia, Carlos juega sus últimas cartas sin detenerse a considerar las consecuencias. Porque ¿desde cuándo el corazón roto de su mejor amigo ha sido un problema y no una bendición? Él debió de haber sabido que la autopista al infierno está plagada de [no tan] buenas intenciones y, en su caso, el conductor de la fúnebre carroza es el orgullo.

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Prólogo

Los gritos y aplausos parecían resonar hasta el cielo. A través de las pestañas cubiertas de sudor, Carlos Narváez miró complacido a la multitud que llenaba el estadio. Cientos de personas desconocidas, con los ojos puestos en él, esperando que dijese una palabra para ovacionarle como poseídos por el demonio.

Incluso si hubiera querido ser humilde, junto con su corazón palpitaba la certeza de que este momento le pertenecía completo. Luego de más de una década de lucha indetenible, lágrimas, sudor y sangre, se lo ganó.

Sus labios se arquearon en una firme sonrisa orgullosa. Esto, la palpable gloria, era suya y nadie se la arrebataría.

«Mírame, mamá —pensó con el odio burbujeando dentro de él—: me hice famoso con mi "grupito de rock". ¿Qué te parece?». Le hubiera gustado poder decírselo; sin embargo, desde que decidió abandonar su vida anterior en Lobatera y emigrar hacia Caracas en búsqueda de oportunidades, no miró ni una sola vez hacia el pasado.

Sus malditos vecinos junto con su madre podían irse a la mierda.

Pero, de forma inevitable, los recuerdos volvieron hacia él, inundándole la mente. Las burlas y el rechazo que recibió por parte de los habitantes del pueblo no fueron tan dolorosas como los de su propia madre, quien no creyó en él ni por un segundo. Aún ahora las crueles palabras que le escupió en el rostro la última vez dolían como el infierno: «¡Nunca vas a lograr nada, eres un fracaso y me arrepiento de haberte parido!». Ella no se conformó, por supuesto, también tuvo que burlarse en cuanto Carlos comenzó a llorar.

¿Cómo demonios una mujer adulta se mofaba de un chico de catorce años? Aún peor, su hijo. Jamás lograría entender. Tampoco olvidaría el amargo sentimiento que le produjo, la manera en la que se quedó sin aliento y el pecho le dolió mientras trataba de defenderse del juicio de su madre. Por desgracia no pudo, así que huyó cabizbajo igual que un perro miedoso.

En la actualidad, no obstante, Carlos tenía las palabras correctas para responder a su madre y a todos los que le dijeron que no sería capaz de lograr una pequeña cosa en la vida, esas que componían sus mejores letras: «¡Vete al carajo!». Cualquier otra expresión sobraba.

Y cada uno de ellos podía ser follado hasta la muerte por Satán.

Apretando el micrófono con fuerza, dirigió la vista hacia atrás por encima del hombro y le confirmó al baterista, quién le devolvió el gesto antes de hacer sonar las baquetas.

Ahora su nombre era conocido en el cielo y el infierno mismo le temía.

Con la euforia recorriéndole las venas como lava, Carlos decidió que era el momento oportuno para rendir homenaje a la banda que fue su mayor motivación durante estos años.

—¡Hey, mamá! —cantó mientras sus lágrimas de orgullo y furia se mezclaban con el sudor—, mírame: voy de camino a la tierra prometida…

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Contenido exclusivo

🔜 Disponible próximamente

Estamos reescribiendo Autopista al infierno para ofrecerte la mejor experiencia. Cuando la nueva versión esté lista, añadiremos aquí:

  • ✨ Ficha detallada de Carlos y Alejandro
  • 🎵 Playlist oficial de la historia (rock latino)
  • 🎁 Escena eliminada o POV alternativo

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